Los músculos tienen nervios mielinizados que garantizan la transmisión inmediata de su estado. Es importante la velocidad puesto que la musculatura esquelética asegura la postura y el equilibrio para evitar dañarse, para ejecutar movimientos ajustados a las necesidades del momento y a sus cambios, segundo a segundo.
La capacidad de adaptación, forma y ejecución del movimiento aseguran la precisión de la acción prevista y necesaria.
Simplemente estar de pie es un ejercicio de equilibrio, balance, tono, simetría para la musculatura.
Todo ello, en conjunción con el cerebro que permite la sucesión equilibrada de contracción-relajación de los grupos musculares agonistas y antagonistas. Toda una proeza.
Todo ello, depende de la forma corporal y de la disponibilidad de cada grupo muscular. A medida que los grupos musculares protagonistas de una acción o postura pierden movimiento y elasticidad, el sistema muscular y nervioso en colaboración, intentan realizar la función perdida sustituyendo esos grupos musculares ineficaces por otros músculos, que no tienen la precisión y eficacia de los músculos originales.
Esto ocurre casi sin darnos cuenta, poco a poco, a lo largo de nuestra vida que nos moldea, no sólo a nivel mental y emocional, sino físico. Por lo que en diafreo decimos: La función hace al órgano y el órgano, la función.
Cuando es sutil, no lo percibimos y creemos que nuestra musculatura funciona al 100%, pero si nos sometemos a una sesión de diafreo que trabaja con la simetría corporal descubres los bloqueos, asimetrías e impotencias.
El descubrimiento es mental y afectivo lo que es nuevo pero a nivel físico es perturbador. ¿Qué mal estoy? o ¿Tan mal estoy?. Como si la musculatura pudiera decirte cómo estás. Y así es, la sensación física, corporal de bienestar o malestar es real, incisiva, clara, incuestionable. La sientes y sabes que es así.
Tu mente no desmiente ni encubre; el sistema músculoesquelético es un barómetro exacto de tu calidad física y por tanto, mental y emocional. Porque todos los sistemas están conectados.
Cómo puede el sistema muscular realizar estas funciones? De qué manera está conectado con el resto del cuerpo?
En los últimos veinte años de investigación se ha abierto un mundo nuevo: el sistema musculoesquelético está conectado con el resto del cuerpo a través de moléculas químicas o miocinas, que median en la homeostasis y en diferentes vías de señalización.
Por tanto ha pasado a considerarse un órgano endocrino y paracrino, que se relacionan directamente con el hígado, el tejido adiposo, el páncreas, el sistema esquelético y el sistema nervioso. Casi todo, hasta que descubran que con todo…
Si es así, según Damasio, intervienen en la generación de sentimientos homeostáticos.
De las miocinas descubiertas (hasta ahora unas cientos) y estudiadas, destacan las antiinflamatorias, las que mejoran la función cerebral y la memoria, otras regulan los lípidos y la glucosa plasmática, aumentando la tolerancia a la glucosa y disminuyendo la resistencia a la insulina.
De manera que ya se reconoce a la musculatura como un órgano regulador metabólico. Aquí entra la musculatura lisa y la cardíaca.
Para la Diafreo es un justificante perfecto de la técnica de trabajo, la musculatura, a través de su relación con el resto del cuerpo, es el órgano que te permite trabajar con él, sentirlo, asumirlo y llegar a la conciencia corporal.
Basado en
Realidades y mitos del músculo como un órgano principal.
F. Ramírez González et al. Sci&Edu Med J.; vol 5, nº2, 2025.
Luz
Fotografía: Biniarroi, Mallorca 2024