MATAR bichos

MATAR BICHOS

Los gestos espontáneos te hacen matar todo lo que se mueve a tu alrededor antes de que tu cabeza sepa lo que estás haciendo.
Una mosca, la aplastas contra el cristal, un mosquito lo ejecutas contra lo que sea, una hormiga la despachurras con el zapato. Movimientos rápidos y reflejos que hacen que te conviertas en una máquina de matar; lo doloroso es que ocurre sin que te des cuenta.
Yo tuve un maestro maravilloso.

Fuimos a la Amazonía, partimos de Manaos y nos embarcamos en una aventura para pasar cinco días en plena selva con unos indígenas de guías. Atrevidas¡
Bueno, el viaje fue extraordinario porque pudimos vivir con ellos, en su selva, sin las normas rígidas que rigen nuestra cotidianidad.Ahí fue donde un comentario de Augustus me despertó la conciencia: Ustedes matan todo¡¡¡

No le entendí así de repente y se explicó: ustedes, supongo que se refería a nosotros los civilizados, matan todo lo que se mueve a su alrededor. Era una sentencia difícil de encajar. Y todo fue porque en un quicio de una puerta donde pasamos una noche había un avispero que picó a una criatura, produciéndole un dolor insoportable.Nosotras rápidamente propusimos matarlas, y ellos nos miraron con cara extraplanetaria, Porqué? Cómo? Para qué?Ahora fuimos nosotras las que reaccionamos con extrañeza: Porqué no? son peligrosas¡¡¡
Fue cuando dijo lo de que nosotros matábamos todo.
Nos explicaron que las avispas tienen un papel importante en la selva y que el niño tenía que aprender a defenderse de ellas, observando dónde estaba el avispero.
Si las matamos, ni cumplen su función ni el niño aprenderá y lo pueden matar en un futuro.

Boca cerrada. Qué aprendizaje gratuito y profundo.
Me hizo mirar mis gestos y me ví dando manotazos para matar moscas, mosquitos, hormigas, cucas, caracoles, toda clase de bichos de los que yo desconocía absolutamente todo. La vida civilizada como pensamos que somos es a ojos de otras civilizaciones cualquier cosa menos civilizada.
Creo que la facilidad para matar bichos nos abre el camino a matar de otras maneras.
¿Es posible que la actitud de despreciar la vida de animalitos, a los que negamos la importancia de su existencia por pura ignorancia, nos haga seres que desprecian la vida en general?
¿Cómo sabemos que no mataremos cualquier vida que no nos interese o no sepamos su finalidad en este planeta?
¿Cómo podemos estar seguras de que nuestros sentimientos son nobles, si no nos compadecemos de una vida que exterminamos?
¿Cómo podemos criticar a los asesinos como si no tuvieran nada que ver con nosotras? ¿Cómo sabemos que somos buenas personas?
Me empeñé en observar cómo mataba y deshacer el gesto fácil para sustituirlo por otro, más civilizado, respetuoso, digno. No fue fácil ni rápido, no sabía hasta qué punto tenía aprendido el gesto y buscar el otro, el vital, el animal y primario que ya se había extinguido en mí, me llevó tiempo y esfuerzo.
Finalmente, conseguí inhibir el movimiento espontáneo de pisar lo que se movía, o aplastar con fruición un bicho mucho más pequeño en tamaño, pero cuya importancia en el sistema vital, me era desconocido y respetar la vida de animalitos vivos me hace sentirme más vital, más sabia.

foto: sargantana balear

Isla de Cabrera

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