CUANDO DESCUBRÍ MIS PIES
Bueno supongo que todo el mundo sabe que tiene pies.
Pero me refiero a la conciencia de tener pies.
En una sesión de grupo de Diafreo, cuando yo empezaba a descubrir ese mundo de conciencia corporal, nos pusieron con las piernas a la pared, para hacer no me acuerdo qué, porque lo que me pasó fue tan importante que se borró todo lo demás.
Empecé a sentir mis pies y mis piernas, pero no por fuera ni de forma física sino a tomar posesión de ellos como nunca antes había hecho; empecé a sentirlos, tenerlos y poseerlos como míos y lo más importante a sentir que yo era ellos también.
Yo era mis pies y mis pies eran yo.
Primero fue una sensación extraña por nueva, pero no desagradable, luego vino la certeza desde la cabeza, que allí estaban ellos que eran yo y tomé posesión desde la idea mental y desde la sensación física.
Fue sublime, extraordinario; fue definitivo para entrar en mi cuerpo sin miedo, sin reservas, confiada.
Fue una sensación física nueva, única, que me costó reconocer y ponerle palabras.
No quería bajarme de la pared, ni cambiar de postura para que la sensación siguiera y no, no se quitó , sigue ahí, entró a formar parte de mi equipaje corporal y mental.
La emoción que sentí fue de reencuentro como si reencontrara a un amigo, tiempo atrás perdido: Ahhh, ustedes están ahí?. Esperando pacientemente este momento en que yo me diera cuenta que soy yo en todo mi cuerpo, no sólo es un yo mental.
La emoción fue corporal, el asombro y la novedad fueron mentales, luego se unieron, se mezclaron, se armonizaron y pude expresarlo con palabras.
Hasta hoy, que no sé si consigo explicarlo suficientemente, sigo disfrutando de saber y sentir que mis pies y yo, yo y mis pies nos acompañamos siempre.
Foto: la noche Chadiana
