
Vuelve a su pesar
Son sus palabras. Para explicarse.
Me cuenta:
Lo que me pasó fue que vi mi vida anterior, en un instante y vi a un niño atormentado, poco y mal amado, intentando sobrevivir sin entender, sin nadie adulto a quien acudir, con un mundo interior lleno de música que no podía expresar en ese entorno.
Vi mis emociones nacer y morir al mismo tiempo, porque desde que empezaba a sentir algo, tenía la certeza de que me destruirían.
La música era yo por dentro, me expresaba mejor con música que con palabras, pero sentir así me llevaba a ser extraño, huraño, diferente.
Quería expresar lo que sentía y oía, pero al mismo tiempo no quería que supieran lo que tenía dentro, por si me lo arrebataban.
Ahora sé que la música ha sido curativa para mí. Ha sido mi manera de expresar mis sentimientos y mi vida pero no para compartir; no sé compartir porque el miedo a hacer daño y ser como ellos me paraliza.
Amo, pero no sé amar, deseo, pero mi anhelo puede ser posesivo y destructivo. Tiene sentido?
Al verme aquí, tocado, mirado, con respeto puedo ver la diferencia del maltrato, y me emociona hasta los huesos. Al sentir sus manos en mi cuerpo, todas las ausencias de cariño se hacen presentes.
Usted me habla con palabras y significados que yo no he oído en mi vida y que me llenan de placer, de gozo, pero también de una tristeza infinita que me sacude por dentro y me siento en peligro, aún sabiendo que no lo estoy, sabiendo que es antiguo, que puedo sobreponerme si usted está a mi lado, y ay, confiar en usted es lo más difícil que he hecho en estas sesiones.
Soy desconfiado por excelencia, pero con usted, que se entrega y tiene fe en lo que hace, es difícil resistirse, sabe?
Es una especie de seducción a través del cuerpo para llegar a otro lugar, donde está todo, guardado, esperando a ser aireado, sacudido, para ordenar y colocar de otra manera.
Comprendí también, y me hacía llorar, que mi música expresa todo eso, aunque no se traduzca así porque nadie quiere ver lo feo en la música, pero está todo ahí, si escucha con interés.
Ahora les llaman resilientes a los niños como yo, a los niños que sobrevivimos al abandono, al maltrato y a la falta de amor, pero yo no era eso; era cabezota, y la música fue mi resiliencia, mi resistencia.
La música me mantuvo vivo y cuando me quedé sordo a los ruidos de fuera, la música de mis adentros se hizo más clara, pude escribir sin esperar la aprobación de nadie. Escribía para mí, para sacar afuera este caos en forma de notas.
Sé que usted me entiende, pero no busco su aprobación, busco mi serenidad, busco sostenerme a pesar de todo esto, para sentirme vivo y bien, por fin, el bienestar en mí mismo y creo haber llegado a un punto vivible y de calidad suficiente.
– Qué opina usted?. Es posible vivir bien con este pasado?
– Que me parece estupendo que haya colocado el pasado para vivir bien el futuro.
– Pero yo no tengo futuro
– Ah, no?
– No, porque estoy muerto
12 de Setiembre, 2026
Foto: flor de Ipomea
