
Me llaman Luz; yo a mí misma me llamo de muchas maneras dependiendo del humor, emoción y contexto.
Empezar una página web sobre diafreo y música o sobre música y diafreo que tanto monta, es un reto, una aventura, una creación; por tanto, es personal, aunque al publicarlo se abre a otros ojos, otras opiniones. Lo mejor de esta aventura es compartir.
Mi intención es empezar un tema y ampliarlo, mejorarlo o abandonarlo entre todas todos.
Mis guías son la diafreo y la música y lo que han supuesto en mi vida, si soy capaz de expresarlo y escribirlo de forma coherente.
Desde que descubrí la diafreo no ha dejado de maravillarme, sorprenderme, apasionarme y acompañarme como mi lazarillo.
Se ha convertido en un modo de vida, en una forma de verme, sentirme y actuar en consecuencia.
Me procura la herramienta clave para tener una vida de calidad, una sensibilidad para saber por donde tirar o por donde no ir.
Crecí en un ambiente musical con la radio, el tocadiscos y muchas canciones que continuamente entonaba alguien de mi entorno. Todo se hacía cantando, cualquier excusa era buena para cantar.
Recuerdo cantar en el colegio, en la capilla con el órgano y nuestras voces de niñas.
En la calle la gente cantaba, cuando pasabas por una obra, los obreros trabajaban cantando, las señoras de la limpieza, el panadero… Entonces se cantaba.
La época del rock y del pop disfruté de la mejor música que se hiciera y en la adultez no he dejado de apreciar la buena música sea cual sea.
De manera que estos dos ingredientes diafreo y música, música y diafreo van a ser mis guías para escribir y compartir.
Y sin embargo este no es el lugar para aprender diafreo o música, es para compartir lo derivado de ambos.
Ya les aviso que esta página es más un acto de egoísmo que de esplendidez. Necesito ordenar mis pensamientos para que sean coherentes y atractivos para leer.
Comenzamos?
